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Crítica de Mothering Sunday

La escritura es uno de los más poderosos artes que existen; una forma de transportarnos a otros mundos, otras mentes, sin dejar el lugar. Hay muchas películas sobre el proceso creativo de escribir, sea mental o mecánico, y aquí llega una nueva producción sobre lo primero con Mothering Sunday, la nueva oferta de la directora Eva Husson, nombrada por el día festivo británico de visitar la iglesia donde se fue bautizado.

Basada en la novela de Graham Swift, Mothering Sunday presenta la historia de Jane Fairchild (Odessa Young), una empleada doméstica durante los años entre la Primera Guerra Mundial y la segunda, trabajando para la señora Clarrie Niven (Olivia Colman) y el señor Godfrey Niven (Colin Firth), pareja de alta clase sufriendo la perdida de sus hijos durante la Gran Guerra. El filme se desarrolla en distintos momentos de la vida de Jane, especialmente durante sus años como sirvienta, cuando mantenía una relación amorosa escondida con Paul Sheringham (Josh O’Connor), el ultimo hijo de los Sheringham, amigos cercanos de los Niven, también de alta clase, quien está a menos de dos semanas para casarse con Emma Hobday (Emma D’Arcy).

Antes de emocionarse para ver uno de esos novelones de época a lo Bridgerton, sepan que Mothering Sunday funciona a fuego lento, sin ninguna prisa por llegar a la meta (aunque tiene unas cuantas escenas calientitas que harían sonrojar a los Basset), sino más bien desarrollar la experiencia de Jane en su camino a ser una aclamada escritora en adultez. El punto principal de Mothering Sunday es la manera que la vida nos da momentos –buenos y malos- que podemos convertir en arte.

Las actuaciones son obviamente impecables; Olivia Colman ya es experta interpretando mujeres de alta clase emocionalmente reprimidas, Colin Firth tan agradable como siempre, y Odessa Young es igualmente sublime y sutil encarnando una mujer descubriendo el mundo más allá de su pueblo a través de páginas, explorando su sexualidad, y siendo testigo presente pero invisible de las verdaderas vida de sus empleadores cuando la cortesía social termina en la puerta de la casa.

Por otro lado, es un filme difícil de recomendar porque no todo el mundo tendrá la paciencia, especialmente audiencias modernas y, para ser honesto, Mothering Sunday tampoco entrega una contundente paga al final. No deja de ser una intrigante experiencia, especialmente para disfrutar la detallada manera que Husson nos transporta a ese punto y espacio del mundo, y el trabajo de su elenco.

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