Se supone que uno aprenda a vivir mejor usando técnicas enseñadas por profesionales pero, no es la primera vez que una serie me ayuda a reflexionar o superar una complicación de la vida. Primero fue Ted Lasso, luego con Shrinking, donde recordé que la vida continua no importa lo que suceda, y aunque está bien tomarse un descanso, eventualmente es obligado treparse en la corrida para no quedar atrás.
El tema principal en la tercera -y aparentemente ultima- temporada de Shrinking es el cambio y como cada generación y tipo de persona lidia con este.
Para Jimmy (Jason Segel) llegó el momento de considerar conocer otras mujeres con las que reconstruir su vida, especialmente porque su hija Alice (Lukita Maxwell) se debate estudiar bastante lejos para conocer mas del mundo. Por su parte, Paul (Harrison Ford) enfrenta las consecuencias que el párkinson está teniendo en su vida profesional y personal, llevándolo a reflexionar sobre drásticos cambios en ambas.
El resto de la ganga enfrenta sus propios cambios; sea la posible paternidad de Brian (Michael Urie) y Charlie (Devin Kawaoka), o Liz (Christa Miller) y Derek (Ted McGinley) lidiando con el bueno-para-nada de su hijo Matt (Markus Silbiger). Y aunque Sean (Luke Tennie) sigue manejado sus problemas de ira, mejorando la relación con su padre y el mismo, resulta que la vida le da mas sorpresas con el regreso de su exnovia, interpretada carismáticamente por la colombiana Isabella Gómez.
Gaby (Jessica Williams) no se queda afuera del tema, ya que su relación con Derrick 2 (Damon Wayans jr.) se acerca a niveles peligrosamente serios para ella, a la vez que comienza a entender que su posición como pegamento principal del grupo sigue aumentando, ante la condición de Paul, y la renuencia de Jimmy a comportarse como adulto.
Si es cierto que el equipo creativo planificó Shrinking para solamente tres temporadas, esto fue un buen final, aunque te deja con las ganas de más, tal como deben siempre hacer las mejores producciones. La fórmula ganadora es la química entre lo actores, queriéndose ser parte del grupo, compartiendo sus alegrías, frustraciones, éxitos y fracasos.
Porque Shrinking continúa haciendo lo correcto en ese aspecto; aquí nadie es perfecto. Los personajes constantemente dudan de si mismos, toman decisiones estúpidas, muchas veces en contra sus propios intereses, pero siempre con las mejores intenciones, ayudando a que nunca dejen de sentirse reales, porque así mismo es la vida. ¡Inmensamente recomendada!
Podcastero, comediante, crítico de cine y TV miembro de la Critics Choice Association, crítico certificado en Rotten Tomatoes, y padre de gatos. Una vez cuando niño entré a un cine, y en cierta forma nunca salí.
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