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Crítica de Green Ghost and The Masters of The Stone

Cualquier día de la semana que pueda escoger, prefiero una película hecha con amor, pasión y ganas genuinas de contar una historia, que alguna producción pretenciosa, queriendo demostrar cuan “geniales” son. Y en esa línea, me gocé Green Ghost and the Masters of the Stone, una comedia de acción y artes marciales estrenando esta semana para alquiler digital.

Charlie Clark desarrolló, produjo y protagoniza este cariñoso tributo a la cultura latina “Tex-Mex” donde creció su vida entera, especialmente su querida “Nana”, quien lo cuidó desde antes de nacer. Clark interpreta una versión de sí mismo como un vendedor de coches, pasando las noches como peleador clandestino llamado “Green Ghost” (¿entendieron el chiste?). Cuando desconocidos lo atacan a él junto a Marco (Kuno Becker), su mejor amigo desde la niñez, Charlie descubre que su Nana (Renee Victor, la voz en español de Mamá Coco) es realmente protectora de una importante esmeralda, codiciada por su hermana Lechuza (Elpidia Carrillo), quien desea utilizarla para darle el poder a su hijo Drake (Marko Zaror) de invocar “el apocalipsis Maya”. Charlie tendrá que aprender usar el poder dentro de sí para unirse a Marco, y Karina (Sofia Pernas), formando el nuevo “trio de la Luz” que cada generación protege el poder de la esmeralda. Danny Trejo participa como alivio cómico, encarnando el Maestro Gin, quien deberá ayudar el entrenamiento de Charlie para llevarlo al mismo nivel de sus compañeros lo más veloz posible antes de la batalla final.

Green Ghost and the Master of the Stone está repleta de referencias e influencias, desde el Chapulín Colorado, Bruce Lee, Jackie Chan, y The Matrix, hasta novelas latinoamericanas. Todos esos ingredientes son hábilmente cocinados por el director Michael D. Olmos, sirviendo un plato fácil de digerir, corriendo rápidamente (apenas dura unos 80 minutos) sin perder el tiempo de su audiencia. Green Ghost es una película que sabe exactamente lo que quiere ser, ni se disculpa por lo que es.

Las escenas de pelea son rápidas y furiosas, el humor sencillo pero directo, y lo más importante es que la felicidad de estar ahí es evidente en todo aspecto de la producción. Me disfruté Green Ghost and the Masters of the Stone como el filme que probablemente haría si pudiera, sin pedirle permiso ni perdona nadie, por hacer algo con tanto cariño.

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