En 1986 se publicó “The Dark Knight Returns”, de Frank Miller, la cual se considera una de, sino la mejor historia de Batman que se haya escrito. En el mismo año se lanzó Watchmen, donde Alan Moore nos dio el máximo ensayo de porque los superhéroes son literal y figurativamente imposibles de existir dentro del concepto tradicional, porque la naturaleza egoísta, cínica y cruel del ser humano es absolutamente incompatible con los ideales promulgados por los dioses en capa y capucha.
Desde entonces, casi todos los jodios creativos de cine, televisión, videojuegos y lo que sea, han usado estas obras maestras como base para darnos sus versiones de los superhéroes, como si no existiera otra manera de presentarlos, como si la mera idea de un héroe aspiracional fuera tan ridícula, hay que meternos el Batman de Miller por ojo, boca y nariz. Y se los dice alguien que ama el Batman de Miller, que creció viendo la fantástica serie animada de los 90’s y siempre preferiré esa versión.
Pero si todos los personajes son oscuros, agresivos, y depresivos como Batman, entonces Batman deja de ser especial. Tiene que haber un choque, se necesita una contraparte.
Y esa contraparte es Superman, un faro de esperanza y alegría, lo que el DCEU nunca pudo entender con el ultimo Kryptoniano. El Yang necesita un Ying y, finalmente, después de casi 40 años de mi vida, el verdadero Superman regresa a la pantalla grande, comenzando el nuevo Universo Cinemático de DC (DCU), por todo lo alto, con una película de superhéroe que me dejó contento, emocionado y con ganas de mucho más.
Por primera vez en el cine, desde 1978, tenemos un Superman que le gusta ser Superman; que le gusta ser un héroe, que disfruta salvar vidas, no importa cuán pequeña sea, que busca hacer lo mejor que puede, que sus poderes no es la fuerza o volar, sino su humanidad. Que antes que el escudo, está su corazón, que su mayor poder es el amor por la humanidad, sus amigos, su familia, su mundo.
David Corenswet inmediatamente asume la capa de Kal-El con una interpretación accesible pero convincente de quien seria una persona con esas habilidades. Si el Superman de Christopher Reeves tenía un defecto, es que era demasiado perfecto; siempre sabia que hacer y decir. Corenswet nos da un Clark identificable, un ser humano como cualquiera de nosotros, intentando lo mejor que puede, con emociones y a veces dificultades para bregar con ellas. James Gunn da en el clavo entendiendo que Superman no es un héroe por tener poderes, sino por ser bueno a pesar de tener esos poderes.
Como dice la frase, el DCU comienza corriendo, pues Superman ocurre a los tres años de su carrera heroica, a tres minutos de haber perdido una pelea por primera vez. Durante ese tiempo, Clark se mantuvo dentro de Estados Unidos, pero la reciente decisión de intervenir en un conflicto internacional ha causado un fuerte debate sobre Superman y su rol en el mundo.
Clark no sabe a lo que se esta enfrentando, pues Lex Luthor, un multimillonario obsesionado con destruirlo, ha invertido toda su energía en demostrar que Superman no es el tipo tan bueno como quiere presentarse. Si algo Gunn sabe hacer, son villanos, porque este Luthor es definitivamente el más malvado, antipático y completamente desagradable que ha habido en cines, y que buen trabajo hace Nicholas Hoult encarnando este monstruo.
Afortunadamente, Clark tiene de su lado a Lois Lane, interpretada perfectamente por la carismática Rachel Brosnahan, quien consigue darle toda una gama completa de personalidad a la reportera. Su amor por Clark conflige con su ética, por más cariño que haya, no deja de ver el conflicto moral en las acciones de un cuasi dios con los colores de la bandera estadounidense interviniendo en asuntos globales. La química entre ambos, hacen de sus escenas de lo mejor de una película donde hay muchas cosas buenas para disfrutar.
Y, por supuesto, esta Krypto. Y aquí aprovecho para hablar de lo mas que gocé viendo Superman…¡es una jodia película de comics! Repleta de elementos extraños, excéntricos y divertidos, sin miedo a lo ridículo ni lo absurdo. Si, se habla de temas serios, y nunca pierde el norte de que los personajes son lo mas importante, pero consigue el balance entre lo gracioso y lo severo, ya sea viendo la Ingeniera (Maria Gabriela de Faria) convirtiendo sus manos en sierras, o Guy Gardner (Nathan Fillion) insistiendo que el grupo se llame “La Ganga de la Justicia”.
Nada es perfecto, y Superman tiene bastantes defectos; algunos agujeros del guion son cráteres, a veces tiene demasiados platos en balanza sin que se sienta una verdadera conexión, y el plan de Luthor me resultó demasiado rebuscado, aunque no imposible porque, imaginen un multimillonario invirtiendo dinero en tener bots escribiendo contra sus enemigos todo el día en el internet, jajaja, ¿Quién haría una cosa como esa? Que locura, ¿verdad?
Pero ninguno de esos errores me dañó la experiencia. Todo lo contrario, la pase tan bien, me reí tanto y me emocioné mas de una vez viendo el triunfante regreso al cine del mejor superhéroe que jamás ha habido, que nos inspira a ser mejor, que nos emociona verlo haciendo el bien, a creer nuevamente que un hombre puede volar, ¡SUPER HEROICAMENTE RECOMENDADA!
Podcastero, comediante, crítico de cine y TV miembro de la Critics Choice Association, crítico certificado en Rotten Tomatoes, y padre de gatos. Una vez cuando niño entré a un cine, y en cierta forma nunca salí.
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