Crítica: One Piece regresa con más aventura y alegría - QiiBO QiiBO

Crítica: One Piece regresa con más aventura y alegría

El anime es uno de los aspectos del “nerdom” que nunca he agarrado realmente. He visto alguna que otra serie pero ninguna me ha hecho un mega fan, ni siquiera DragonBall. Lo bueno de eso es que me permite disfrutar de adaptaciones sin expectativas, y me alegra muchísimo que sea así con One Piece, la divertida adaptación de Netflix.

No he visto ni un solo episodio del anime-y probablemente no lo hare, sabiendo que va sobre 1,000 episodios- ni mucho menos he leído ninguna edición del “manga”. Por tanto, tengo cero ideas de que tan bien adataron tal historia o tal “arco”, como le dicen.

Sin embargo, por lo que he leído, la primera temporada de One Piece rompió la llamada “maldición” de las adaptaciones de propiedades japonesas al mercado occidental. No me extraña, porque es de las mejores cosas que han hecho para Netflix.

¡La segunda temporada de One Piece es una completa chulería! La amé, me la gocé, me gustaron TODOS los episodios. Es tan imaginativa, tan creativa pero, sobre todo, es tan alegre. One Piece es una serie que me deja con una sonrisa, que me hace feliz verla.

Tal como lo dice el mismo nombre, la segunda temporada de One Piece es la historia de como la tripulación del “Going Merry”, liderados por el energético y siempre sonriente Monke D. Luffy, finalmente llega al “Grand Line”, un área del océano repleta de sorpresas, criaturas, e islas con distintas aventuras.

El propósito principal sigue siendo encontrar el “One Piece”, un tesoro que supuestamente convertirá a quien lo encuentre en la persona mas rica y poderosa del mundo. Monkey continua igual de determinado a ser “el Rey de los piratas”.

La razón número uno que One Piece me gusta tanto es la relación entre los personajes. Cada uno con distinta personalidad, chocando entre si pero manteniendo en todo momento el cariño entre ellos, haciendo que la temática de familia y amistad se sienta verdadera, ayudado por la extrema química del elenco. El entusiasmo de Iñaki Godoy como Luffy casi traspasa la pantalla, rebotando con las personalidades del resto del equipo.

Eso podría ser suficiente pero One Piece tambien tiene tremendas secuencias de acción, en un mundo donde uno nunca sabe que pasara después, que extraño personaje llegara con quien sabe que habilidades, es un verdadero placer ver cada episodio, simplemente para ver que nos trae cada uno. Ninguno de los ocho episodios defraudó, todos tuvieron algún encanto, incluyendo un momento emocional que me tomó de sorpresa, en buena manera, con una sacudida en el pecho.

Entre sus simpáticos personajes, sus emocionantes secuencias de acción, y su encantadora personalidad, One Piece regresa con una nueva temporada que la mantiene como una de las mejores series originales de Netflix, ¡PIRATAMENTE RECOMENDADA!

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