No hay absolutamente ninguna adaptación de película “live-action” que siquiera se acerca a superar su versión animada, pero algunas al menos logran acercarse lo suficiente para justificar la visita al cine, y afortunadamente Lilo & Stitch, una de mis películas favoritas de Disney, es una de ellas.
Lilo & Stitch es encantadora, la esencia de la versión original queda intacta en esta divertida adaptación donde el elenco supera todas las expectativas; Maia Kealoha es perfecta como Lilo, y el mensaje de unidad familiar entre hermanas y comunidad se siente más real que nunca.
Hay historias en las que el medio perfecto es animación. Lilo & Stitch es ejemplo perfecto de eso, pero este intento del director Dean Fleischer Camp (Marcell the Shell with the Shoes on) consigue acercarse lo más posible al tema central, aunque no puede evitar hacer sentir algunos elementos más incomodos de lo que esperaba. Los temas de pérdida, separación familiar y necesidad golpean mas duro cuando son gente de carne y hueso, diciéndolas. No significa que el medio animado sea menos efectivo en esos temas, sino que permite un cierto distanciamiento emocional que aquí no hubo tanto.
La historia es prácticamente la misma, con algunas escenas siendo copia exacta del filme animado y los cambios siendo pocos, excepto por la remoción del villano Capitan Gantu, sustituido esta vez por Jumba (Zach Galifianakis), el científico creador de Stitch, que cumple con ambos roles.
Stitch (Chris Sanders) es una criatura creada por el doctor Jumba, para ser la maquina orgánica de destrucción masiva perfecta; indestructible, poderoso, astuto e inteligente. El problema es que no le enseñó auto control; Stitch es un ente de caos constante, declarado un peligro para todo el universo por ela Federación intergaláctica, liderada por la Gran Consejal (Hannah Waddingham). Cuando Stitch escapa hacia la tierra, el consejo envía a Jumba junto al agente Pleakley, interpretado perfectamente por Billy Magnussen, robándose todas sus escenas, manifestando la caótica, curiosa energía que requiere el personaje.
En la tierra, Stitch se hace pasar por un perro, para ser adoptado por Lilo, una precoz, simpática chiquilla repleta de imaginación, escasa de prudencia. Lilo vive con su hermana Nani, quien se hizo cargo de la casa luego de la muerte accidental de sus padres. Pero la vida no ayuda, con un trabajo que apenas le permite tiempo con Lilo, ni mucho menos dinero para cubrir gastos, lo que las pone en peligro de ser separadas, como les explica la Sra. Kekoa (Tia Carrere, quien dio la voz a Nani en la película original), una trabajadora social con buena intención, pero empujada por el deber.
Lilo es muy sagaz para su propio beneficio, metiéndose en problemas constantes, mayormente debido a la falta de supervisión adulta. Su personalidad es demasiado ambiente para su entorno, por lo que pasa tiempo sola, incapaz de conectar con chicos de su edad. Cuando ve una estrella fugaz, le pide lo mas que desea en esta vida: un amigo. Los deseos a veces se cumplen, porque la “estrella fugaz” resulta ser la nave espacial con la que Stitch escapó de prisión, estrellándose en la misma isla de Hawái donde viven Lilo y Nani.
Lo mejor de Lilo & Stitch definitivamente es el trabajo de Kealoha y Adudong, quienes conectan de manera tan genuina, me sorprende no sean familia en vida real. La dinámica es igual que en la película animada, dos hermanas que se aman tanto como pelean, con Lilo resistiendo la autoridad de Nani, quien no consigue lidiar con la responsabilidad de también asumir el rol parental.
Por su lado, Stitch sigue siendo el mismo Stitch, para bien o para mal. Aquí vemos exactamente lo que nos dio en la original del 202, si añadir ni quitar nada, lo cual no es necesariamente un problema pero, se queda corto ante el esfuerzo del guion y las actrices para darle mayor profundidad a sus personajes.
El otro positivo que se suma a esta iteración de Lilo & Stitch es el tema de la fuerza de la unión comunitaria. Amy Hill interpreta la señora Tutu, una vecina siempre pendiente de las chicas, dejando espacio para que lidien ellas mismas pero lista para dar la mano, en un mundo que cada día es menos suyo, pues Lilo & Stitch trabaja de forma sutil pero constante el desplazamiento económico y social que sufren los habitantes de Hawái, un asunto con el que definitivamente puedo identificarme.
Ni Lilo & Stitch ni ninguna otra adaptación podrá igualar ni superar sus contrapartes animadas, pero el esfuerzo puede ser tan bueno que consigan darnos una tierna y divertida opción para llevar toda la familia al cine, inmensamente recomendada.
Podcastero, comediante, crítico de cine y TV miembro de la Critics Choice Association, crítico certificado en Rotten Tomatoes, y padre de gatos. Una vez cuando niño entré a un cine, y en cierta forma nunca salí.
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