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Crítica: El viaje se goza en Bullet Train

Bullet Train es perfecta para los que quieran una entretenida película de verano sin superhéroes; un “popcorn movie” tan noventoso, que por poco suena un “beeper” durante la función especial. Este filme parece estar hecho por gente que disfruta el humor ácido de Tarantino en Kill Bill, el tono juguetón de Edgar Wright en Baby Driver, y la actitud desquiciada de Guy Ritchie en Snatch…pero no entiende porque todo eso funciona en cada una de esas películas, concentrándose más en lo visual que en el contenido, terminando con una producción repleta de color, energía y estilo, sin mucha carne. El equivalente de servir comida de lata y ponerle una hoja de orégano por el lado para hacerla ver más elegante de lo que realmente es.

Pero eso no es necesariamente malo, yo disfruté Bullet Train de principio a fin, riéndome la mayor parte del tiempo, especialmente del elenco dándolo todo –con una que otra aparición sorpresa entre medio. Yo soy partidario de que, de vez en cuando, se puede “desconectar el cerebro” para disfrutar de una película que no pide más allá de nuestra atención por 120 minutos, aunque al otro día se te olvide la mitad de lo viste.

Brad Pitt interpreta un mercenario regresando al trabajo luego de un tiempo fuera, donde decidió cambiar su vida para estar más relajado y en paz. Su primera misión de vuelta es sencilla: abordar un tren ultra veloz desde Tokio, robar un maletín plateado con una etiqueta en el mango, y bajarse en Kioto antes de llegar a la última estación en Morioka. El problema es que no es el único interesado en dicho maletín. Una variedad de extrañas figuras orbitan alrededor del objeto, incluyendo dos asesinos, Limón (Brian Tyree Henry) y Mandarina (Aaron Taylor-Johnson) encargados de entregar el mismo maletín junto a El Hijo (Logan Lerman) de un mafioso. Otros interesados en el asunto son Kimura (Andrew Koji), “El Anciano” (Hiroyuki Sanada), “El Príncipe” (Joey King), y “El Lobo”, encarnado por Benito A. Martínez Ocaso, también conocido como Bad Bunny, un cantautor del que quizás han escuchado hablar.

Antes de ver Bullet Train, me preguntaba porque el mercadeo se enfocaba más en David Leitch como el mismo director de Deadpool 2, cuando es también uno de los directores y creadores de John Wick. Luego de verla entendí que el enfoque de Bullet Train es mantener un tono liviano, con Brad Pitt usando su lista de contactos para llamar a todos los amigos posibles de la industria que pudieran darse la vuelta, provocando reacciones fáciles de la audiencia y, juzgando por los gritos y risas en la sala que la vi, incluyendo los míos, le resultó. Las secuencias de acción aprovechan la incomodidad y claustrofobia de estar en un vehículo viajando a velocidad imposible, y me gusta ver a Brad Pitt ser de esos actores sin problema para hacer el ridículo cuando la trama lo necesita.

Les soy honesto: me hacía falta ver una película tan divertida como Bullet Train. Hacia algo de tiempo que no salía tan “pompea’o” de una sala, listo para verla nuevamente si me daban la oportunidad. Esto es una de esas experiencias que no pide más allá de sentarse un rato, desconectarse y reírse sin complejo, ¡Velozmente recomendada!

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