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Invincible sigue redefiniendo el genero en su tercera temporada

Puedes ser uno de los tipos buenos, o puedes ser quien salva el mundo. No puedes ser ambos”. Esa frase es la clave para entender la mentalidad detrás de la excelente tercera temporada de Invincible, que continua su ascenso en cualquier lista decente de mejores producciones sobre superhéroes, siendo la sucesora espiritual perfecta de series como Batman, X-Men, y Spider-Man, que dominaron los 90’s.

Tres meses después que Mark Grayson (Steven Yeun) tuvo que matar violentamente a Angstrom Levy (Sterling K. Brown), el peso emocional continua en sus hombros, mientras intenta distraerse con fuerte entrenamiento aumentando sus capacidades, con la ayuda de Cecil Stedman (Walton Goggins) y la GDA, como otro contingente adicional a la esperada invasión de los Viltrumitas.

Mark se está dedicando a ser superhéroe a tiempo completo, aunque intentando balancear con vida privada, especialmente ahora que su hermano menor Oliver (Christian Convery) ya tiene sus poderes activos. Debido a su ascendencia mitad Thraxan, Oliver ya se ve -y se comporta- como un preadolescente de 10 años, con la misma emoción de ser un superhéroe y ayudar, que una vez tuvo Mark.

La tercera temporada de Invincible es más personal que las anteriores, donde cada personaje corre un camino de introspección sobre sus vidas. Mark ya es un adulto, con las consecuencias físicas y mentales de su batalla contra su padre Omni-Man (J.K. Simmons), los demás Viltrumitas, y contra Levy, constantemente presentes en sus decisiones diarias.

Aunque otros lo han hecho, Invincible refresca el género reflexionando sobre lo que significa ser un héroe, especialmente la moral y ética de ser un cuasi dios influyendo, y hasta quitando vidas. El efecto de esta vida pesa mas que nunca en Mark y otros personajes, como Rex Splode, y Shrink Ray.

Las consecuencias de actos tan lejanos como la primera temporada siguen retumbando en la vida de Mark, especialmente cuando llega un personaje con la voz de Aaron Paul (Breaking Bad) exigiendo justicia. La interpretación de Paul es desgarradora, obligando a cavilar lo que pensamos cuando se habla de héroes y villanos.

Si algo le falta a esta temporada es un villano principal, pues cada episodio se centra en un antagonista de la semana. Es cierto que la relación entre Cecil y Mark se deteriora rápidamente -ninguna sorpresa cuando es parte de la promoción- debido a la diferencia fundamental entre cada uso sobre como proteger el planeta, pero eso no coloca a Cecil como el malo, mas bien como la fuerza halando a Mark hacia su modo de hacer las cosas.

Todo eso envuelto en una capa gruesa de sangre y vísceras, porque esta tercera temporada de Invincible no le baja a la acción, con violentas secuencias sacándole provecho a cada centímetro de pantalla. Es impresionante el balance perfecto de desarrollo de personaje y cantos humanos volando que consigue esta serie.

Con cada temporada, Invincible sigue demostrando que tanto la animación como el genero de superhéroes son capaz de darnos historias a la altura de cualquier otro medio, gracias a una mezcla balanceada de desarrollo personal, acción, humor e historias humanas, ¡inmensamente recomendada!

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