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Crítica de Mickey 17

La mejor parte que un gran director consiga un exitazo que le permita hacer lo que le da la gana, es cuando lo hacen con el dinero que necesitan y de una vez disfrutar ver el mundo lidiar con el resultado. Yo estoy encantado con Mickey 17, la nueva película de Bong Joon Ho, director de la magnífica Parasite.

No solamente es una filosa sátira social, es ciencia ficción en su mas pura expresión, con un mensaje que definitivamente agitará algunos pelos pero, ¿de que sirve la ciencia ficción si no es para advertirnos de las consecuencias de las peores manías humanas?

También pudiera describir Mickey 17 como un resumen de los extremos constantes de Bong Joon Ho, como si hubiera dirigido pensando “este es el momento, ahora o nunca”. No es que el director surcoreano alguna vez se haya aguantado, la evidencia esta en proyectos previos como Snowpiercer, The Host, y la mencionada Parasite, pero ciertamente parece haber decidido tirar el rafagazo con todo, aunque eso cueste en la participación de la audiencia.

Porque si hay algo que decir de Mickey 17, es que exige bastante de quien la esté viendo.

Joon Ho nuevamente toca el tema del conflicto entre clases sociales, esta vez añadiendo el asunto tecnológico. En el 2054 la humanidad ya esta colonizando (nuestro pasatiempo histórico favorito) otros planetas, lo que requiere una inversión enorme de recursos, abriendo todavía mas la brecha económica. La conciencia humana fue suficiente para prohibir la clonación, luego que uno de los creadores usara la tecnología para cometer horribles crímenes.

Sin embargo, la ley trae la trampa, pues la prohibición solamente aplica al planeta, lo que corporaciones aprovechan para seguir el proceso en el cosmos.

Mickey Barnes (Robert Pattinson) necesita escapar de la tierra por problemas con un prestamista mafioso, por lo que acepta ser un “desechable”, para ser clonado cada vez que muere durante el viaje interestelar. Esto le permite a la corporación usarlo de constante conejillo de indias; desde experimentar con el efecto de radiación solar, hasta crear una vacuna que permita los humanos pisar un nuevo planeta.

Mickey recuerda todas las veces que murió, pues el proceso incluye transferencia de memorias. Esto no le ha impedido vivir una vida relativamente normal, incluyendo tener una relación romántica con Nasha (Naomi Ackie), una guardia de seguridad de la nave en que se trasladan por el espacio.

Esta nave es liderada por Kenneth Marshall (Mark Ruffalo), un obvio hibrido de Donald Trump y Elon Musk (con todo y su propio Stephen Miller de soplapote) que, luego de fracasar como político en la Tierra, consiguió convencer cientos de personas de crear su propio mundo “perfecto” en los confines de la galaxia. Junto a Marshall va su esposa Ylfa, interpretada por la siempre encantadora Toni Collette, una primera dama obsesionada con crear la salsa perfecta.

Cuando encuentran el planeta que servirá de “tierra prometida”, descubren rápidamente que ya posee una especie nativa, lo cual, históricamente no ha detenida el ser humano de reclamar como suyo lo recién encontrado. Durante una exploración, Mickey parece haber muerto nuevamente, pero al regresar a su habitación, descubre que lo habían dado por muerto y ya hay otra versión en su cama. Mickey 18.

Mickey 17 es una comedia de ciencia ficción disparando en todos los cilindros de ambos géneros, con Bong Joon Ho aprovechando la habilidad de Pattinson para el humor seco que tanto dominan los ingleses. Usando una voz nasal para su Mickey 17, mientras Mickey 18 resulta ser una versión agresiva, casi sociópata, Pattinson da la mejor actuación de su carrera hasta el momento, dándonos dos versiones de la misma persona que, sin maquillaje ni vestuario elaborado, se escuchan, ven y perciben completamente distintas.

Es la trama lo que quizás encuentre dificultad en conectar con la audiencia general. Mickey 17 requiere atención constante entre chiste y chiste, pues la especie nativa, llamada “creepers” por los humanos invasores es mucho mas de lo que ven. Joon Ho astutamente los presenta como insectos que, en cualquier otra película serian carne de cañón sin consecuencia, pero aquí son seres pensantes con una razón consciente de enfrentar los extraterrestres que llegaron en ese platillo volador.

A mi me encantó, y pasé la película fascinado por los simbolismos, las referencias sociales, y por supuesto el ácido humor de Joon Ho. Mickey 17 es una oferta nueva, brillante, inteligente alimentando tanto la pupila como la mente, ¡Inmensamente recomendada!

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