Cuando originalmente fueron anunciadas las cuatro series de Marvel en Netflix, la idea era repetir el efecto de sus contrapartes en “comics”, donde una serie conocida como “Marvel Knights” usaría personajes menos reconocidos para contar historias maduras, aspirando una audiencia adulta. En general lo consiguieron, hasta la repentina cancelación en el 2018, luego que Marvel decidiera no renovar la licencia, eventualmente llevándose los programas a Disney Plus donde, todos pensamos, serian descartadas en favor del espíritu más amigable hacia producciones más atractivas para toda la familia. O sea, las iban a suavizar.
No fue así.
Todo el mundo tranquilo, Daredevil: Born Again no solamente continua el estilo de las tres temporadas en Netflix, las mejora. En todos los aspectos.
Daredevil: Born Again es violenta, brutal, inteligente y casi cruel con sus protagonistas y, hasta cierto punto, la audiencia. El perfecto ejemplo de que el género de superhéroes tiene mucho más que ofrecer que aturdidoras secuencias de explosiones y efectos especiales, cuando se concentra en la humanidad -o falta de- los personajes. Espectacular.
¿Realmente podemos cambiar? ¿Podemos ser mejor personas? Pero ¿Qué significa ser mejor? ¿Cambiar tu manera de pensar, de reaccionar, de actuar ante la vida? ¿Cuánto entonces sigues siendo tú mismo? Si sigues siendo la misma persona, pero aprendiste a controlar tus impulsos, ¿eso es realmente ser mejor? ¿De que sirve controlarte, si tu verdadero yo sigue ahí, simplemente amarrado?
En Daredevil: Born Again vemos a Matt Murdock (Charlie Cox) y Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio) lidiar con esas preguntas, cada uno a su manera. Las respuestas no son simpáticas, son incomodas. Especialmente cuando son aplicadas al resto de su mundo.
Con la llegada a Disney Plus, Daredevil: Born Again pareció recibir una expansión de presupuesto que se refleja en mayores valores de producción. Atrás quedaron las contantes localidades cerradas, pues los nuevos productores convierten la ciudad de Nueva York en otro personaje más, a través de la voz de sus ciudadanos.
Manifestando el cine de los 70’s cuando la Gran Manzana estaba mas podrida que nunca, Daredevil: Born Again se siente fuertemente inspirada en la personalidad cinemática de Martin Scorsese, filmando las calles de una Nueva York sucia por dentro y por fuera, cansada, frustrada; una ciudad de almas vagando día a día, deseando que las cosas mejoren, con muy pocas esperanzas de que suceda.
Mientras los Avengers salvan el universo, la gente normal sigue su vida, simplemente añadiendo algunos inconvenientes a su rutina diaria como esquivar un agujero en la calle, producto de algún brinco de Hulk o quien sabe de que, ya uno perdió la cuenta. En la calle del barrio, no les interesa que Thor pelee con otros dioses, sino poder caminar seguro de noche y para eso estaban vigilantes como Dardevil. En la peor de las circunstancias, aceptar que Kingpin mantuviera un control del crimen para que no se desbordara en la gente común.
Pero ahora ninguno de los dos existe, ambos abandonaron esos caminos por razones distintas. Matt Murdock decidió volver a pelear contra el sistema, exclusivamente en las cortes, mientras Wilson Fisk entiende que sus habilidades estratégicas salvarán la ciudad usándolas como alcalde.
Pero la cabra tira siempre pa’l monte, y eventualmente la realidad de ambos mundos, sin olvidar la naturaleza de cada cual, los halará hacia quien realmente son.
Entre tanta cosa positiva de Daredevil: Born Again, es nuevamente el trabajo de sus protagonistas lo que destaca; D’Onofrio encuentra matices adicionales a su Kingpin, consiguiendo que uno genuinamente se pregunte sus verdaderas intenciones, ¿esta realmente tratando de ser mejor persona, o es parte de un plan a largo plazo? Por su lado, Coz aprovecha su habilidad para la vulnerabilidad, dándonos un Murdock derrotado por la vida, pero incapaz de rendirse.
La acción intensa regresa, cruda, dolorosa, a veces difícil de ver, pues Daredevil: Born Again no vino con paños tibios y, aunque el enfoque más que nunca son sus personajes, no deja atrás lo que hizo la serie especial desde el principio. Prepárense para escuchar huesos crujiendo y carne desgarrándose, con sangre volando por toda la pantalla.
Daredevil: Born Again necesitaba continuar el legado que dejó la serie de Netflix, pero crear su propio camino, logrando ambos objetivos completamente, dejándome con ganas de más, demostrando lo bien que se puede hacer este tipo de contenido con su propia personalidad, sin perder lo establecido, ¡INMENSAMENTE RECOMENDADA!
Podcastero, comediante, crítico de cine y TV miembro de la Critics Choice Association, crítico certificado en Rotten Tomatoes, y padre de gatos. Una vez cuando niño entré a un cine, y en cierta forma nunca salí.
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