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Crítica: Barry regresa desatado en su tercera temporada

Dice un pensamiento que “El que la hace la paga; la vida no se queda con deudas de nadie”, y le está llegando la hora a Barry Berkman para pagar sus cuentas pendientes. Luego de tres largos años regresa Barry, una de las mejores series actuales de HBO, creación de Alec Berg y Bill Hader, quien también protagoniza, mientras ambos producen y dirigen episodios. En papel, el concepto de Barry podría haber sido una comedia más de situación donde cada episodio el personaje titular pasaría por graciosos momentos ocultando su verdadera personalidad. Pero en HBO es una oscura crónica sobre la imposibilidad de tapar nuestra verdadera naturaleza. Con muchos graciosos momentos.

En su tercera temporada, Barry regresa más siniestro, impredecible y peligroso que nunca pero, el dúo Berg/Hader mantiene la envidiable habilidad de provocar risas con situaciones que no deberían ser cómicas, simultáneamente dando observaciones sobre la obsesiva manera en que el ser humano busca encontrarse a sí mismo, a veces a costa de los demás. Junto a eso, nos dan unas ingeniosas punzadas a la industria del entretenimiento y la hipocresía del proceso creativo, especialmente en la era del algoritmo. Justamente esta semana una de las noticias fue la perdida de suscriptores de Netflix, una de esas casualidades mágicas que ocurren de vez en cuando.

Breve repaso: Barry es un veterano de guerra, ex miembro de fuerzas especiales, convertido en mercenario de baja monta. Cuando uno de sus objetivos lo lleva a conocer una clase de actuación, Barry queda encantado, pensando haber encontrado su verdadera misión de existencia. Pero su vida pasada no lo deja ir, representada por Monroe Fulches (Stephen Root), su mentor y manejador de misiones que no entiende el capricho de Barry para abandonar su trabajo, y por NoHo Hank (Anthony Carrigan), un inepto mafioso checheno con la actitud más positiva del mundo. En la clase, Barry conoce al maestro Gene Cousineau (Henry Winkler), un actor en el ocaso de una carrera arruinada por su ego y narcisismo, y también conoce su interés amoroso Sally Reed (Sarah Goldberg), una talentosa actriz y dramaturga traumada por una relación abusiva que, irónicamente, se convierte en el motor impulsando su éxito.

Al final de la segunda temporada, Barry logra escaparse de ser acusado por la muerte de la pareja de su maestro Gene, la detective Janice Moss (Paula Newsome), quien descubrió la verdadera identidad de Barry. Para lograrlo, Barry infiltró evidencia relacionando falsamente a Hank. Sin embargo, no pudo evitar que Fulches le revelara la verdad a Gene. En su rabia persiguiendo a Fulches por este agravio, Barry eliminó prácticamente todos los esbirros de Hank y de Cristóbal Sifuentes (Michael Irby), narcotraficante con quien Hank había finalmente logrado un acuerdo de cooperación.

Tiempo después, encontramos a Barry aborrecido de la vida, volviendo a sus andadas de asesino por paga aunque usando una página web para encontrar trabajos. En su punto más bajo desde que lo conocimos, Barry se habrá escurrido de las consecuencias de sus actos pero la culpa es un verdadero fantasma atormentándolo, que no logra apartar no importa cuánto intente. Por su lado, Sally descubre que conseguir todo lo que deseaba solamente es el primer paso cuando enfrenta los retos de desarrollar un programa basado en la mentira sobre su experiencia real, añadiéndole luchar contra un sistema más interesado en complacer un algoritmo que producir buen contenido. Este arco le da mayor oportunidad a Goldberd demostrar cuan buena es, especialmente cuando la desesperación de Barry se cruza contra la ilusión que Sally insiste en mantener sobre el estado de la relación entre ambos. La gran sorpresa este año fue Wrinkler como Cousineau. No porque no supiera cuan buen actor es, sino porque el profesor entra en su propio camino de redención, obligado ante la amenazan en que Barry convirtió su vida.

La tercera temporada de Barry es una clase magistral de como avanzar una historia sin perder la chispa que la encendió primeramente, manteniendo el tono sin comprometer substancia, al menos en los 6 episodios de 10 presentados a prensa, ¡Altamente recomendada!

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